La semana del 16 al 22 de septiembre se celebró la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa con el objetivo de promocionar la movilidad sostenible. En 2019 la temática principal estaba centrada en las consecuencias negativas que tiene el uso irracional del coche en la ciudad, tanto para la salud pública como para el medio ambiente, y los beneficios del uso de modos de transporte más sostenibles como el transporte público, la bicicleta, las nuevas formas de micromovilidad y, por supuesto, los desplazamientos a pie.

Pero, ¿cuál es la visión de los españoles sobre la nueva movilidad urbana?

Según el estudio realizado por Kantar, “Tendencias en movilidad urbana”, los españoles creen que, efectivamente, los hábitos que más van a cambiar en movilidad de cara al futuro son la atención al consumo energético y el caminar. Hábitos que van de la mano con las acciones hacia una movilidad más verde que varias ciudades ya han puesto en marcha. Un ejemplo de ello son las restricciones de circulación ante episodios de contaminación alta o la peatonalización de calles ubicadas en almendras centrales con mucho tránsito.

Sin embargo, al pedir a los ciudadanos que valoren las infraestructuras y los servicios de movilidad, los españoles, por ejemplo, puntúan las infraestructuras para la carga de vehículos eléctricos con un insuficiente 4,31, lo que demuestra que aún queda un largo camino por recorrer si queremos que los ciudadanos apuesten por la compra de vehículos eléctricos. En la misma línea, la valoración de la adaptación a las necesidades de los peatones en las ciudades supera el aprobado por poco, con un 5,82, nota que sigue estando lejos de ser óptima si realmente se quiere apostar por un estilo de vida más saludable y descongestionar las calles para trayectos de corta y mediana distancia. Lo mismo sucede en cuanto al uso de la bicicleta en las ciudades. Si se quiere impulsar su uso, ya sea de manera privada o compartida, tradicional o eléctrica, aún queda también mucho por mejorar, ya que la valoración de los ciudadanos en cuando a la adaptación a las necesidades de los ciclistas apenas llega al aprobado con un 5,38.


Pese a todo, en España, el vehículo privado sigue siendo el principal medio de transporte en los desplazamientos urbanos, sobre todo a la hora de ir al trabajo o llevar a los hijos al colegio, seguido por el transporte público. Y aunque en general los españoles están contentos con la facilidad que ofrece su ciudad para moverse por ella (aspecto con la nota más alta, un 6,18), gran parte de ellos están descontentos con el coste de los desplazamientos por su ciudad y las ofertas e inversiones que la ciudad hace en cuanto a movilidad urbana.

Cambiar de costumbres no es fácil, y menos cuando se trata de hábitos rutinarios como ir a trabajar o al centro de estudios. La rapidez, la puntualidad y fiabilidad y la facilidad de uso son los criterios esenciales que los españoles tienen en cuenta a la hora de plantearse nuevas formas de movilidad, pero como hemos visto, la oferta actual está todavía lejos de cumplir con sus expectativas. Y es que, pese a las acciones ya implantadas, instituciones y empresas tienen un camino importante que recorrer si realmente quieren ofrecer a los ciudadanos un futuro marcado por una nueva movilidad más limpia, más integrada y tecnológica y más adaptada al reto que impone el desarrollo de las grandes urbes.

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