El logotipo tan simple de Apple, que ahora está presente en todo el mundo, fue diseñado para transmitir un significado: conocimiento. A pesar de su simplicidad, este logo presenta gran cantidad de asociaciones. Por aquel entonces, el antropólogo cultural William O’Barr comentó que el logotipo evocaba un relato bíblico: “Dar un mordisco a la manzana es sinónimo de desafío a la autoridad divina y sumisión a las fuerzas de la naturaleza. Al igual que con la manzana de Eva, los ordenadores Apple ofrecen a la humanidad una manera de asumir el control de su destino”.

Algunos símbolos como este, siempre han sido herramientas de comunicación realmente poderosas y las marcas conocen bien su valor intrínseco. La semiótica es el arte y la ciencia de decodificar estos signos y símbolos en cada una de sus formas. Nunca antes ha tenido tanta importancia en el Marketing,  conforme pasamos de campañas publicitarias internacionales de amplio alcance mundial, al ámbito del marketing personal y cercano que deben utilizar ahora las marcas si desean conectar con los consumidores en diversos mercados.

La clave está en los matices. El símbolo de una manzana puede dar lugar a asociaciones muy distintas en cada país. Para la fe cristiana podría ser un fruto prohibido ligado al pecado. En cambio, un budista podría verlo como una “bilva” o manzana de madera y sería el fruto de todas las actividades bondadosas. Las empresas que utilicen símbolos deben comprender estos tonos y matices para asegurarse de que están hablando en el lenguaje cultural adecuado. No existe una verdad única, y es precisamente el descubrimiento de todas estas verdades lo que persigue la semiótica cultural.

Al crear marcas y campañas para un público local, los profesionales del Marketing no solo deben tener en cuenta los símbolos utilizados por la marca, sino también entornos más amplios: los estratos del contexto cultural que se integran en los símbolos.

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